Eran las cuatro de la mañana cuando Yovana, Jullisa, Mirella y Juan Carlos subieron al auto en Huancayo y enrumbaron con dirección hacia el complejo arqueológico de Tunanmarca, ubicado en las alturas de la provincia de Jauja, en el departamento de Junín. Yovana tenía claro que era la hora ideal para partir, pues durante el viaje se encontrarían con el amanecer andino y las caprichosas formas de las nubes. Era un espectáculo que no se podían perder.
Mientras contemplaban la maravilla natural que se mostraba ante ellos durante el recorrido, llegaron a las faldas del cerro Tunun. Allí empezarían una hora de caminata para llegar a la cima, dosificando el aire y poniendo a prueba fuerza de voluntad, pues el complejo se ubica a 3,800 metros de altitud.
En la punta
En el departamento de Junín se encuentran importantes complejos arqueológicos como los de Huarivilca, Tarmatambo y Arwaturo, pero, entre ellos, destaca el de Tunanmarca que se encuentra a 20 kilómetros de la ciudad de Jauja.
En quechua, tunan significa punta, y marca, pueblo; por eso se le conoce como la ciudad en la punta del cerro. Y es literal. El complejo se ubica en la cima de un cerro de difícil acceso, que fue habitado por unos 20,000 pobladores de la cultura Xauxa hasta mediados del siglo XV cuando, después de dar larga y dura pelea conjuntamente con los wankas fueron vencidos por los incas en tiempos de Túpac Inca Yupanqui.
Accesos al recinto
La ciudadela tiene cuatro entradas y varias rutas para conocerla. En sus 32 hectáreas de extensión, se pueden contar más de 3,000 edificaciones circulares de piedra de 3 a 5 metros de diámetro por dos de alto, que se usaban como casa-habitación, depósito y cocina a la vez.
Para su construcción, se utilizaron piedras medianas y pequeñas que no eran necesario tallar y que se unían con un barro enriquecido con un material inorgánico para asegurar la cohesión. Sus techos eran armados con ramas de árboles nativos para sostener el ichu, un tipo de paja que solo crece a esta altura sobre el nivel del mar.
Junto a estas edificaciones, también se encuentra un templo en honor al dios wanka Huallallo Carhuancho y una casa principal que habría servido de palacio al líder de los wankas. Igualmente, se puede encontrar 350 tumbas ceremoniales, una plazuela, así como la Piedra del Sacrificio, donde se realizaban sacrificios para los dioses Sol y Luna.
Razones de altura
Algunos turistas se preguntan por qué los antiguos peruanos tuvieron que construir una ciudadela en un lugar tan alto y de complicado acceso. Pues, los expertos tienen hasta tres razones para responder a esta inquietud.
El arqueólogo Dannal Aramburú Venegas dice que la primera y principal razón para que la ciudadela se ubique en las alturas era para dar protección. Los antiguos pobladores buscaban los cerros más altos, con más pendiente, casi inaccesibles para poder repeler un posible ataque enemigo. Una segunda razón es que el lugar debía ser posible de fortificar, aumentando aún más la seguridad de sus pobladores. Por ello Tunanmarca se encuentra cercada por tres grandes muros que protegían a la ciudad.
Tercero, la zona debía contar con los recursos necesarios para sobrevivir. Aquí se pueden observar fuentes de agua que se ubican en los extremos del complejo, así como terrenos de cultivo y pastizales con los que alimentaban a los animales que criaban.
El antropólogo Luis Lumbreras señala que por ser Tunanmarca un importante centro arqueológico, antes que los incas llegaran al valle del Mantaro, se constituye en uno de los monumentos arqueológicos más importantes de la sierra central del país.
Orgullo regional
Tan importante es para el Perú el complejo arqueológico de Tunanmarca, que fue el motivo principal de la décimo quinta moneda de la serie numismática “riqueza y orgullo del Perú” que emitió el Banco Central de Reserva en noviembre del 2013. Una de sus construcciones aparece en la imagen de las monedas de un sol, tal como sucedió con otros lugares arqueológicos emblemáticos del país como Machu Picchu, el Templo de Kotosh, las Chullpas de Sillustani, los Sarcófagos de Karajía, entre otros.
Esta visita les dejó a Yovana, Jullisa, Mirella y Juan Carlos el gusto de conocer una zona arqueológica de importancia histórica para el país y desde donde pudieron ver al Huaytapallana en su máximo esplendor.
Sopas y más
Dicen que también fue bueno llegar hasta aquí para saborear algunos platillos que se ofrecen en la plaza del distrito de Tunanmarca, como el chupe verde, que es una sopa de papa con huevo, queso, huacatay y yerba buena; así como el chicharrón colorado, el cuy dorado y chactado, ponche de maní y bebidas como la muña.
Pero, sobre todo, coinciden en lo orgullosos que se sienten de haber recorrido el mismo suelo donde los valientes pobladores de Tunanmarca no se dejaron doblegar fácilmente por el invasor; el mismo orgullo que hoy sienten los pobladores de Junín y del Perú.
- El complejo arqueológico se encuentra a 20 minutos en auto desde el mismo distrito. El ingreso cuesta 2 soles y es preferible hacer el recorrido con un guía.
- Desde Huancayo puede ir en bus a Jauja. De allí, tomar un colectivo hasta el distrito de Tunanmarca. Finalmente, un taxi lo dejará en las faldas del cerro.
- Es necesario llevar abrigo para el frío e impermeables para la lluvia. Ideal usar zapatillas para trekking.
- Por la altitud en la que se encuentra el complejo, es recomendable llevar alguna pastilla para el mal de altura, bloqueador solar, repelente, gorro, lentes de sol y agua.