Opinión
Víctor Arrambide Cruz
Historiador
A lo largo de su historia, El Peruano fue dirigido por grandes personalidades de las letras nacionales, como Valdelomar, Chocano o Pardo y Aliaga; sin embargo, el más emblemático director que tuvo este diario, sin duda, fue Manuel Atanasio Fuentes, conocido como ‘El Murciélago’.
En el bicentenario de su nacimiento, es necesario rememorar su labor en el diario oficial, donde se encargó de su reorganización en 1868, afrontó la ocupación de la Imprenta del Estado por las fuerzas chilenas en 1881 y peleó para retornar a la dirección en 1885. Su vínculo con el diario oficial terminó en 1888, luego de cerca de dos décadas.
Fuentes, quien nació en Lima el 2 de mayo de 1820, es reconocido por su vasta producción científica, que va desde disciplinas como el derecho, medicina, política, administración, estadística, literatura, historia, editor de periódicos como El Murciélago, El Mercurio o la Gaceta Judicial. Su obra más reconocida es la que dedicó a la capital peruana, con publicaciones como la Estadística General de Lima (1858) y la monumental Lima. Apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres (1866), publicada en París, en varios idiomas.
Fuentes asumió la administración de la Imprenta del Estado (institución que se encargaba de publicar El Peruano) a inicios de 1868, se encargó de adecuar un local en la calle de la Rifa y reestructurar el diario oficial para que fuera publicado como diario y en formato grande, con 3,000 ejemplares diarios. Estableció secciones como la administrativa, judicial, editorial, crónicas, datos estadísticos, inserciones, colaboraciones, avisos, etcétera. El personal del diario estaría conformado por 16 personas: dos redactores, dos traductores, cuatro empleados para recolectar datos, dos cronistas, cuatro repartidores, un cobrador y un corrector.
La publicación diaria de El Peruano duró hasta inicios de 1871. El gobierno de José Balta, presionado por la crisis fiscal, convirtió el diario en un boletín. Esta situación duró algunos años, y El Peruano volvió a publicarse diariamente. En 1877, Fuentes firmó un nuevo contrato. Continuaría con la administración de la Imprenta mientras que el gobierno nombraría a un redactor principal para El Peruano. Este contrato se vio interrumpido por la guerra. Las tropas chilenas ocuparon las oficinas del diario. Fuentes, como decano del Colegio de Abogados de Lima, protestó contra las medidas impuestas por el general Patricio Lynch. Tuvo que salir del país y refugiarse en Guayaquil.
Culminada la ocupación, el gobierno de Miguel Iglesias nombró un nuevo administrador para editar El Peruano, cuando aún estaba vigente el contrato con Fuentes. ‘El Murciélago’ tuvo que batallar legalmente para la restitución de su cargo, objetivo que logró en 1885; al año siguiente, firmó un nuevo contrato. En ese entonces solo se publicaban doce números al mes, por 1,500 ejemplares, en formato boletín.
La situación económica del país posguerra no permitió que El Peruano regresara a su esplendor de antes de la guerra. Incluso, la crisis se agudizó, dejando de publicarse el diario oficial desde fines de 1887. En una última batalla legal, Fuentes logró el reconocimiento de la deuda que le tenía el Estado. Dejó la Imprenta del Estado en julio de 1888. Unos meses después, el 2 de enero de 1889, falleció en Barranco.
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