• VIERNES 5
  • de junio de 2026

Opinión

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Lo que le gusta a la gente

Recuerdo que en mi infancia en la década de 1970, en plena dictadura militar, la fórmula se repetía una y otra vez en una prensa que no tenía libertad para tomar sus decisiones. Así, miles de veces vimos los goles de Teófilo ‘Nene’ Cubillas.

El profesor argentino César Arrueta complejiza la respuesta a la sencilla interrogante de cómo eligen los medios las noticias que publican: “La matriz de noticiabilidad refiere a un conjunto de exigencias que son demandadas a los acontecimientos públicos para ser convertidos finalmente en noticias”, dice en ¿Qué realidad construyen los diarios?, un libro en el que ensaya una explicación respecto a la relación del periodismo con la realidad que aborda.

Las exigencias a las que alude Arrueta deberían estar encadenadas al conjunto de acciones que se desarrollan en el espacio público con el fin de organizar a la sociedad, positiva o negativamente. Para divulgar estas acciones se toman en cuenta dos elementos esenciales –descontándose a la actualidad y la novedad como los intrínsecos al hecho noticioso–: la jerarquía de las personas implicadas y la correspondencia del suceso con la línea editorial del medio de comunicación. Claro, a estos tendríamos que añadir originalidad o interés humano, que mueve los sentimientos de la audiencia, y otros elementos.

De esta manera, podríamos establecer una categorización de público que prefiere información dura, como es la que procede de los campos de la política, la economía o la ciencia, que por momentos se comporta como una élite; y público que prefiere información que podríamos llamar relajada, distendida, de entretenimiento, como son los hechos que ocurren en el ámbito deportivo, de los espectáculos e incluso hasta en el de la cultura. No obstante, unos campos como otros están debidamente concatenados, son parte de una misma realidad social. No ocurren aisladamente.

Este, el abecé del periodismo que se aprende en el primer año de universidad, es distorsionado por periodistas que tratan de incluir, forzadamente es verdad, la estereotipación como un elemento para jerarquizar noticias. Se ha vuelto un lugar común la persecución a personas sin mascarillas, tratando de crear estereotipos para generar un hecho noticioso. Claro, no siempre les resulta bien, como le sucedió a una reportera que recriminó a una mujer en supuesto estado de gestación por salir a comprar. La interpelada, muy seria, le contestó: “No estoy embarazada”.

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