TEXTO: MARTÍN VARGAS / FOTOS: AYGEL ALFARO (COLABORACIÓN)
Robinson García García recuerda como si hubiese sido ahorita nomás, el día que los terroristas se fueron de Sauce. Era el 6 de febrero de 1992 y tras desayunar “maduro” (plátano frito) y sorber “café de olla”, el estruendo de balas lo despabiló en un dos por tres.
Junto a él, los saucinos que no corrieron cuando llegó la insania y que vivían con la piel de gallina desde que el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) montó su base al pie de la laguna, observaban cómo los soldaditos disparaban hacia el Sauce Inn, la estancia que, años atrás, había sido uno de los dos hoteles donde los gringos pernoctaban para escuchar otorongos, ver sachavacas y bucear a puro pulmón.
Durante dos años, el resort de José Hernández fue el cuartel general de las hordas del camarada Ricardo, un saucino que comandaba el terror en el distrito y que fue corrido del lugar cuando, desde el cielo, llegaron los refuerzos del Ejército.
Enormes helicópteros rusos con las trompas pintadas con fauces de lagarto, vomitaban metralla y descolgaban comandos en el caserío 2 de Mayo. En menos de siete horas de combate, el lugar fue liberado y la historia del MRTA se extinguió para siempre en el fascinante distrito que puso a la provincia y región San Martín, en los ojos del mundo.
“La laguna fue la que puso a esta región en el mapa. Un mérito de Mariano Prado Sosa (el último playboy del Perú), quien sobrevoló el lugar en los ochenta, bautizó la laguna y en 1982 puso el primer hotel en la zona: el Laguna Azul. Fue el precursor del turismo en San Martín, luego, en 1985, abrió el Sauce Inn del señor Hernández”, escarba en su cabeza Robinson, mientras mira como los funcionarios del gobierno regional de San Martín liberan 200 mil alevines de peces amazónicos en la laguna.
Recuerda que antes los turistas eran casi todos extranjeros (turismo receptivo que le llaman), pero con el aterrizaje terrorista y con el posterior auge turístico del 2006 que inundó la laguna con hospedajes de todo calibre, el perfil del visitante cambió y ahora es casi todo doméstico.
“Antes venían en busca de la aventura y el contacto con la naturaleza. Era imposible que tiraran basura o hicieran bulla. Eran otros tiempos”, sentencia Robinson, exreportero de RPP que sigue esperando que Raúl Vargas, el periodista mediático radial, cumpla su palabra y lo llame para editarle el libro sobre la historia de Sauce.
Peces para pescar turistas
Don Alberto no quiere decir su apellido por temor a que lo juzguen mal, a que le tiren dedo. Por eso, desde el anonimato, suelta su verdad sin medias tintas. Saucino de toda la vida, corrobora el relato de Robinson, pero va más allá.
Saluda la acción del gobierno regional de sembrar peces en la laguna. Le satisface que esta vez la iniciativa sea sostenible y no como hace años cuando sembraron gamitanas y paiches, pero luego los dejaron morir. Pero lo peor vino después, dice.
“A partir del 2005 comenzaron a comprarse los terrenos al pie de la laguna y pusieron hoteles por todo lado (el último reporte consigna más de 60 hospedajes). Todo bien porque la gente comenzó a volver al pueblo, pero la naturaleza se resiente. Cómo es posible que permitan motos acuáticas que derraman petróleo, cómo va a ser que no se construya la carretera y el puente sobre el Huallaga”, refuta y no le falta razón.
Sin embargo, hay una solución a la vuelta de la esquina. Le contamos que ya está el perfil para la carretera y el puente a Sauce. Que con buen tiempo y sin más pandemias, en dos años debería concretarse el sueño que hace medio siglo espera Sauce. Que repoblar la laguna asegurará la alimentación y atraerá más turistas.
Me mira de reojo y me dice que no sea “mentecato” (mentiroso, en el habla popular amazónica). Le digo que no miento, que ya está, que por fin está encaminado el asunto y que con esa tripa de cemento se espera que no solo lleguen más turistas, sino también, más inversión en educación y salud.
“Ojalá lo oiga el de arriba, pero no su jefe, sino el número 1 de todos: el Señor de los Cielos”, espeta, mientras se despabila, avanza hacia la ribera y le grita a un pescador amigo que cuidadito vaya a pescar esas gamitanas y pacos antes de los seis meses. Que tiene que esperar que sean grandecitos. Que ya se acabó el tiempo de los abusivos y que ya está bueno de tanta indolencia con Sauce, su gente y sus recursos.
Dato:
La laguna azul se ubica a 52 km de Tarapoto y a 700 m sobre el nivel del mar, en el distrito de Sauce. Tiene 4,308 kilómetros cuadrados, su mayor profundidad alcanza los 35 metros y colinda con el volcán Miracocha. El año pasado, el distrito del Sauce recibió 29 mil turistas.