Derecho

Periodista
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En declaraciones al Diario Oficial El Peruano, la especialista destacó la importancia de que las autoridades de los colegios se preocupen en conversar sobre estos temas y creen espacios para transmitir información a los jóvenes ante estas situaciones.
Procesos
“A partir de los 14 años un joven puede ser infractor, juzgado penalmente y privado de su libertad. La gente no sabe esto y cree que los adolescentes no tienen responsabilidad penal. Es importante que los chicos sepan esta situación y puede ser un momento importante para dialogar sobre el tema, hablar de sus derechos, pero también de sus deberes y obligaciones que tienen con respecto a ellos mismos, a su familia y a la sociedad”, afirmó.
Por lo tanto, recalcó, “es un buen momento para afianzar con ellos lo que implica ser un sujeto con deberes y obligaciones, y conversar sobre lo que implica cometer una infracción. Un adolescente mayor de 14 años puede ser privado de libertad y, a veces, no se conoce esto y es un tema importante para tratar en el colegio”.
Barletta expresó la necesidad de que estas orientaciones se amplíen también a los padres de familia a fin de que conozcan que sus hijos pueden ser infractores a la ley penal y la responsabilidad que ellos asumirán ante esta situación. “Si a un adolescente se le establece una infracción a la ley, los progenitores deberán ayudar a pagar una reparación civil a la víctima y, a veces, son sumas bastante elevadas”, anotó.
“Los padres no deberían tener armas a la mano justamente para no favorecer que sus hijos puedan acceder a ellas por un tema, primero, de seguridad familiar. Cualquier joven manejando un arma de fuego impropiamente puede incurrir en una autoagresión. Me preguntaría qué están haciendo para no tener tan accesible un arma en la dinámica del entorno familiar”, refirió.
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La profesora de la Clínica Jurídica sobre Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú sostuvo que, a partir de este contexto, es necesario considerar que los estudiantes son aún jóvenes.
“Los adolescentes lo que más quieren es llamar la atención. Es decir, son sujetos también y hay que conocer lo que implica ser adolescente. A veces, queremos juzgar como adultos a quienes todavía son adolescentes”, recalcó.
La también catedrática expresó que no es que, tal vez, ellos lleven un arma al colegio por un tema de que es un sujeto peligroso, no. “Seguramente la llevó para mostrarla, para de alguna manera llamar la atención, recibir el reconocimiento de sus amigos, para dárselas frente a ellos. Todas las conductas hay que analizarlas bajo esa perspectiva de que es un adolescente y como tal tiene sus propias características”, aseveró.
“Aquí [el traslado del arma al colegio] se parte de una falla de la familia, que lamentablemente se está viendo como una reiterancia, de ejercer algún tipo de acompañamiento a sus hijos, de guía, de consejo y poder orientarlos sobre lo que debe y no darse en su dinámica social”, resaltó.
Para la especialista, la familia está muy ausente, aunque es importante también que tenga la atención del Estado. “El Estado debe preocuparse por ayudar a que la familia entienda cuál es su papel en la crianza de los hijos. Por ejemplo, en lo que implica a la disciplina”, mencionó.
“A veces, los padres creen que no pueden disciplinar a sus hijos, claro que sí. Es obvio que no los pueden disciplinar con violencia, pero tienen que estar presentes para sus hijos, para cuando estos requieran dialogar o necesiten un consejo, una orientación”, señaló.
Riesgo
Barletta advirtió que portar armas es un signo de riesgo. “Estamos frente a una responsabilidad fundamentalmente de los progenitores. En este caso, si no hubo un ánimo de producir lesión, de disparar, no debería verse como una infracción en sí”, argumentó.
Sin embargo, Barletta recordó el caso de un colegio de Villa El Salvador, en el 2019, cuando un joven llevó también un arma a su salón y esta se disparó y terminó dando muerte a un compañero y ocasionado lesiones a otro.
“Ahí se vio ¿qué intención tuvo el joven al portar un arma?, ¿contra quién se dio el disparo? fue contra un amigo muy cercano de él, que nunca hubiera deseado él darle muerte. Y entonces fue un hecho casual, se llama homicidio culposo, pero no hubo dolo, no hubo intención”, puntualizó.
Sustento científico
Sobre la propuesta que se analiza en el Congreso de la República a fin de declarar imputables a los jóvenes de 16 y 17 años, María Consuelo Barletta afirmó que para tomar decisiones de esta naturaleza se necesita un mayor debate y recoger un sustento científico que avale finalmente qué es lo que necesitan estos jóvenes para no continuar en una trayectoria delincuencial.
“Si verdaderamente lo que nos interesa es que no continúen en esa trayectoria delincuencial, el camino no va por aquí, está claramente establecido, porque estamos afianzando en ellos factores criminógenos, es decir, una identidad criminal. No los estamos ayudando a revertirla”, advirtió.
La abogada sostuvo que la principal preocupación va en el sentido de “que no estamos técnica ni especializadamente, ni con base en evidencia científica, tomando decisiones. Es importante generar espacios previamente de escucha de especialistas antes de adoptar acuerdos de esta naturaleza. Eso es lo que está faltando”, subrayó. “Lo contrario es justamente responder a un supuesto clamor ciudadano de tratarlos como adultos, pero lo que esta población desconoce es que estos chicos ya son destinatarios de medidas penales”, recalcó.
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