Aunque crecieron con internet al alcance de la mano y son considerados “nativos digitales”, los millennials están demostrando que saber usar tecnología no es lo mismo que saber protegerse. Un estudio de Kapersky, titulado Reality Check, reveló que el 60% de los millennials ha sido víctima de algún tipo de engaño en línea, desde fraudes financieros hasta catfishing o suplantación de identidad.
La investigación expone una paradoja generacional: quienes crecieron rodeados de pantallas y redes sociales tienden a sobreestimar sus habilidades digitales, pero no adoptan prácticas seguras. El 71% se considera el “capitán de TI” de su hogar —el experto tecnológico entre familiares y amigos—, sin embargo, 7 de cada 10 reconocen que no siempre verifican con quién están hablando en línea.
Perú se prepara: SIMAC 2025
En este contexto, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), a través de la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital, realizó el Segundo Simulacro Internacional de Ataques Cibernéticos (SIMAC) 2025, con la participación récord de 392 organizaciones públicas y privadas. Este ejercicio técnico de alta complejidad simuló escenarios reales de ciberataques para evaluar la preparación institucional y mejorar los protocolos de respuesta. El Centro Nacional de Seguridad Digital monitoreó en tiempo real las acciones defensivas y elaborará un informe con recomendaciones. La iniciativa refuerza el compromiso del Estado con la ciberseguridad, la soberanía digital y la modernización del país.
La creciente participación en el SIMAC 2025 evidencia una mayor conciencia sobre la ciberseguridad como un componente crítico para la estabilidad institucional y el desarrollo del país. En un entorno digital cada vez más vulnerable, este tipo de ejercicios no solo fortalece capacidades técnicas, sino que también impulsa una cultura de prevención y colaboración multisectorial, clave para enfrentar amenazas que trascienden fronteras y sectores.
Entre las vulnerabilidades más comunes que se abordaron están la falta de respaldos de datos, aplicaciones desactualizadas y una mala gestión de usuarios, precisamente aspectos que suelen pasarse por alto incluso en entornos “tecnológicamente competentes”.
Por otro lado, la situación se agrava por la necesidad de validación digital. Según el informe, el 45% de los millennials comparte eventos importantes de su vida en redes sociales antes que con sus seres queridos, en busca de aprobación inmediata. Esta exposición emocional y la confianza excesiva en las comunidades online (44% dice creer ciegamente en la información que ahí circula) los deja vulnerables ante manipuladores y ciberdelincuentes cada vez más sofisticados.
Ante esta realidad, el especialista en ciberseguridad Nereo Sánchez, Manager - Cyber & Intelligence Solutions de Mastercard, advierte que los millennials, debido a su alta exposición digital, pueden adoptar prácticas que comprometen su seguridad sin darse cuenta. Entre las más frecuentes se encuentran: usar contraseñas débiles o repetidas, conectarse a redes Wi-Fi públicas sin protección y descargar aplicaciones desde fuentes no oficiales. Subraya, además, que la educación en ciberseguridad debe ser práctica, accesible y enfocada en situaciones reales. En esa línea, Mastercard impulsa la educación digital como primera línea de defensa y promueve herramientas como la biometría, la tokenización y las passkeys, que refuerzan la protección frente a ataques sofisticados.
El especialista también recuerda que los bancos y cajas financieras nunca solicitan información personal o contraseñas por llamadas, correos o enlaces, por lo que cualquier mensaje de ese tipo debe generar desconfianza. Finalmente, recomienda activar las notificaciones de transacciones en las aplicaciones bancarias o de tarjetas, ya que permiten detectar movimientos sospechosos de inmediato.
Por su parte, la psicóloga clínica Marysol Alcocer, especializada en terapias de tercera generación y trauma, explica que para muchos millennials las redes sociales se han convertido en un espacio clave de desahogo, validación y sentido de pertenencia. Para esta generación, compartir contenido en estas plataformas puede generar la sensación de ser escuchados al instante, sin el temor al juicio ni la incomodidad que a veces conlleva una conversación cara a cara.
Sin embargo, esa constante búsqueda de validación mediante "me gusta" o comentarios positivos puede derivar en una dependencia emocional del feedback externo. Esta necesidad puede distorsionar el juicio personal y fomentar conductas más orientadas a obtener aprobación que a expresar una autenticidad genuina.
Según la psicóloga clínica, quienes han sufrido fraudes digitales suelen experimentar una mezcla de vergüenza, culpa y confusión emocional. Por ello, es fundamental apoyar a los jóvenes para que reconozcan y regulen sus emociones en el entorno digital, promoviendo habilidades como la tolerancia a la frustración, la autoaceptación y el pensamiento crítico antes de compartir o reaccionar ante cualquier contenido en línea.
La era digital exige algo más que habilidades técnicas. Exige criterio. La velocidad, la necesidad de aprobación constante y la ilusión de control están debilitando nuestra capacidad de protegernos. El riesgo no está solo en los virus o en los hackers: está en la confianza ciega, en no verificar, en no preguntar.
Millennials o no, todos estamos expuestos. Pero todos también podemos comenzar a cerrar la brecha entre el saber y el cuidarse. Porque en internet, lo que parece real muchas veces no lo es. Y en ciberseguridad, la mejor defensa empieza con una duda bien planteada. Porque en ciberseguridad, el primer firewall siempre somos nosotros mismos.
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